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Tu enemigo interior: el miedo a fallar

enero  2018 / 1

“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente” (Paulo Coelho).

Es común que, ante algo que nos importa, aparezca la incertidumbre, las dudas y la falta de confianza. Independientemente del nivel que tenga un deportista, el miedo a fallar, puede aparecer entorpeciendo su ejecución y, paradójicamente, llevarlo a lo que más teme: a cometer errores. El no estar a la altura de las circunstancias supone una de las fuentes más importantes de estrés y ansiedad entre los deportistas.

El miedo es una emoción que nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Sentirlo es normal pero, en ocasiones nos bloquea, nos penaliza y nos hace perder oportunidades de mejorar, de aprender de los errores o de mostrar todo nuestro esplendor. El fracaso es fracaso realmente cuando no se aprende de ello.

El deseo de vencer o de tener éxito puede generar un exceso de tensión, ansiedad y una baja tolerancia al error reforzados estos por una valoración social negativa si no se consigue el objetivo. Consecuentemente, mengua nuestra autoestima y confianza en nuestras capacidades. Nuestra mente se acelera, conduciéndonos hacia el futuro y sus posibles consecuencias negativas descentrándonos de lo realmente importante, el presente y las oportunidades que este nos brinda. Es decir, nuestra cabeza se orienta más hacia lo que tenemos a perder que hacia lo que tenemos a ganar.

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El miedo a fallar no es invencible. Con la motivación y los recursos adecuados puede ser relegado de su primera posición y reemplazado por la confianza. El miedo a no hacerlo bien es el árbol que no te deja ver el bosque. Más allá del temor hay vida, sólo tienes que adentrarte en el bosque y ver tus capacidades, recursos y, finalmente, creer en tu preparación.

Combate el miedo a fallar

Visto ya que el miedo a fallar es un ingrediente popular en todo tipo de deportistas al margen del nivel que posean, os presentamos una serie de recomendaciones a tener en cuenta para combatirlo.

  1. Ajusta tus expectativas. Si estas no son realistas, la exigencia superará tu capacidad y todo lo que puedas conseguir te sabrá a poco. Establécete objetivos adecuados a tu nivel y a tus condiciones actuales. Si tu ideal y tu realidad están muy alejados puede que siempre te acabes quedando con una sensación de insatisfacción. Acerca tu ideal y verás como poco a poco vas recortando esa distancia. De esta forma nuestra confianza aumenta y el miedo a fallar disminuye.
  2. Diferencia entre lo que depende de ti y lo que no. No podemos controlar todas las variables implicadas en el deporte. Hacerlo sólo acrecenta nuestra desconfianza y la percepción de que se nos escapan muchas cosas. Otros rivales, condiciones externas, aspectos futuros, etc. Focalízate en lo que controlas, en lo que depende de ti y deja de lado el resto de variables o aspectos. Estos no suponen más que distracciones y obstáculos que dificultan el logro de tus objetivos.
  3. Céntrate en lo que quieres que pase y no en lo que quieres evitar. Establece un plan de acción, una estrategia y dirige tu atención hacia ella. Pensar en lo que quieres evitar, como ya anunciábamos, es sólo una forma de reforzar y contribuir a que pase. Por ejemplo, si piensas: “no quiero caerme” tu cabeza se centrará en la caída facilitando que ocurra al dejar de estar atento a lo que realmente es importante: obstáculos, terreno, posición, etc. Enfócate hacia el acierto y la buena ejecución.
  4. Aprende del error. Únicamente quien se equivoca aprende. El fallo es no aprender de nuestros errores. Estos nos brindan la oportunidad de crecer, mejorar y tomar conciencia de que si queremos progresar hay que esforzarse por aquello que queremos conseguir. Hay que permitirse fallar sin pensar en ello. Equivocarse no te hace peor que tus rivales, ni es un castigo. Sácale provecho si aparece y sigue adelante.
  5. Relativiza los errores. ¿Qué pasa si fallas? Somos personas y todos cometemos errores. En muchas ocasiones se magnifican las consecuencias de fallar. Sólo es deporte y su principal finalidad es pasarlo bien. Cuando nos divertimos sacamos con mayor facilidad lo mejor de nosotros así que, ¿por qué no aprovechar la ocasión para disfrutar?
  6. Da más importancia al proceso que al resultado. Pensar únicamente en el final, en el resultado, reduce potencialmente el valor de un acontecimiento sin mostrar todo lo que conlleva cómo serian: la superación de obstáculos y de momentos críticos, la mejora técnica, tu preparación, el esfuerzo y el aprendizaje entre muchos otros. Da más importancia al proceso de mejora, lo que estás haciendo bien y lo que tienes que seguir trabajando. Réstale relevancia al resultado.
  7. Minimiza la importancia que le das a lo que los demás esperan de ti. Lo que haces es para ti así cómo lo que logras. Compartirlo con los demás está bien y puede ser una fuente de motivación extra en momentos difíciles pero no te añadas una presión extra innecesaria. Si piensas que vas a decepcionar a las personas que más quieres, estás equivocado, seguro que ellos sólo quieren que te centres en lo que estás haciendo y disfrutes de la experiencia. Ellos están para apoyarte y confían en ti. ¿Por qué no hacerlo tú y sacar lo mejor de ti sin pensar en nada más?
  8. Enfócate en el aquí y ahora. Pensar en hechos pasados o futuros es inútil si no es para aprender de ello de forma constructiva. En competición, estos pensamientos son fuentes de distracción, falta de concentración en variables relevantes y están fuera de nuestro control. Focalízate en lo que tienes que hacer en el momento presente. Paso a paso llegaras. Centrarte en ello es lo que contribuirá a que hagas una buena ejecución.
  9. Toma decisiones y no dejes que el miedo a fallar te paralice. En numerosas ocasiones el miedo a hacerlo mal nos bloquea y no nos deja brillar en todo nuestro esplendor, tomar las decisiones adecuadas y lleva nuestra mente al lado oscuro dónde nada está claro y sólo hay dudas e incertidumbre. Es fácil quelas cosas no salgan siempre como uno espera y aparezcan imprevistos. Anticipa que dificultades puedes encontrarte y establece soluciones. Llegado el momento serás más resolutivo si tienes varias alternativas preestablecidas. No se trata de tomar la decisión perfecta siempre si no la que es más viable para ti en el momento en que se precisa. Cómo dice a frase: “Es mejor tener un mal plan que no tener un plan”. Recuerda de los errores aprendemos.
  10. Refuerza tu autoconfianza. Ante el miedo a fallar piensa en cómo te has entrenado, tu esfuerzo, tu ilusión y en los buenos momentos. Rememora otros momentos negativos y cómo los superaste. Puedes hacerlo otra vez. Tener dudas en momentos críticos es normal cuando haces algo que te importa pero no comporta que no puedas hacerlo bien. Piensa en tus puntos fuertes, en tu preparación y en lo bien que te sentirás cuando haya finalizado y ¡lánzate a por ello!

Entrena tu mente… & ¡Be positive!