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¿Tú concilias?

mayo  2019 / 26

“Tus límites personales protegen el núcleo interno de tu identidad y tu derecho a elegir”.

Gerard Manley Hopkins

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Tras leer el título y la cita de Manley Hopkins puede que el lector no sepa exactamente sobre qué vamos a ocuparnos en el presente artículo. Salgamos de dudas. Un aspecto importante que uno no debe olvidar en la vida es aprender a poner límites. Incluso a lo que más le gusta. Sólo de esa forma podrá mantener y cuidar el equilibrio respetando todos sus ámbitos de vida sin que estos entren en conflicto entre sí. Como os anunciábamos con la cita que inauguraba este artículo, los límites nos ayudan a preservar nuestro yo y nos facilitan, en la medida de lo posible, tener el control de nuestra vida.

Esperamos por un lado, que os sirva como lanzadera para reflexionar sobre si sabéis ajustaros a vuestras condiciones personales y sobre cómo conciliáis en las diferentes áreas de vuestra vida. Por otro lado, os facilitaremos unas recomendaciones prácticas que os pueden ser de utilidad para conciliar mejor.    

¿Conciliación?

Pero, ¿sabes que significa conciliar? Según la Real Academia Española, el término conciliar puede significar poner de acuerdo a dos o más personas o cosas; o hacer compatibles dos o más cosas. Según nuestro cometido haremos referencia a la segunda definición. Nos interesa compatibilizar todas las áreas de vida de una persona sin perjudicar a ninguna y de esta forma que todas salgan reforzadas.

Conciliar es tener en cuenta las particularidades de tu vida. Si estas en pareja o no, si tienes familia (y número de hijos) o no; qué condicionantes tienen tus responsabilidades u obligaciones como por ejemplo qué funciones tienes en casa (tareas domésticas) o en tú trabajo (cuantas horas le dedicas, si es un trabajo físico o sedentario, etc.); qué tiempo le dedicas a tu vida social; de qué tiempo dispones para dedicar al ocio y, dentro de este tiempo, qué parte dedicas a la práctica deportiva (ya sea salir a entrenar o cualquier acción relacionada con el deporte: comprar equipación, preparación física, etc.). Destacar que también se debería tener en consideración el tiempo que uno destina a descansar. Con facilidad, el reposo es un espacio que no se valora proporcionalmente a su importancia y repercusión en la salud.

Como podéis comprobar conciliar no es una tarea fácil. Más si tenemos en cuenta que el día da para lo que da y que el tiempo pasa deprisa. Así que organizarlo adecuadamente requiere atención e intención. A menudo encontramos personas que por no conciliar adecuadamente el deporte con el resto de áreas de su vida se encuentran con consecuencias de diferente gravedad. Como por ejemplo lesiones por sobreentrenamiento, rupturas de pareja por desatender la vida en este ámbito o aislamiento social por focalizarse excesivamente en el deporte. Estos son sólo algunos ejemplos.

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Aprende a conciliar

Compatibilizar los espacios de vida es un gran objetivo que tenemos todos por delante. El cómo hacerlo a menudo es el gran interrogante. Por ello, a sabiendas de la dificultad, os facilitamos unas recomendaciones para que, en la medida de lo posible, podáis conciliar mejor el deporte con el resto de vuestros espacios:

  • Planifica y elabora un calendario. Teniendo en cuenta tus condicionantes de vida (antes os citábamos algunos ejemplos a tener en cuenta) organiza tu tiempo con anticipación. Improvisando puede que te olvides de algo o que te excedas en alguna actividad. Para evitarlo puedes elaborar un horario o un calendario teniendo en consideración todas tus obligaciones y todos tus espacios especificando que franja horaria vas a dedicarle a cada uno. Además de ayudarte a organizar tu día mejor te hará tomar conciencia de cómo distribuyes tu tiempo y de si esta es la forma más adecuada.

  • Realismo y moderación. Dos buenos ingredientes para compatibilizar tus espacios. Sé realista con lo que quieres conseguir teniendo en cuenta lo que tienes y del punto que partes. En muchas ocasiones las ansias y el no ajustarse a la realidad son fuente de conflictos internos y externos. Modérate, valora el sacar el máximo provecho a lo que tienes. “La avaricia rompe el saco”, piensa en esta frase y ajústate. Aprende a regularte con el deporte para que este sea un potenciador de otros espacios y no un problema. Conciliar contribuye a que seamos más eficaces, a sacar el máximo provecho de cada área.

  • Ponte límites: No intentes hacerlo todo. Ponerse límites en la vida es necesario para tener equilibro emocional y equilibrio entre todas las áreas de vida. Si no sabes decir o decirte que no acabarás teniendo problemas de una forma u otra. “Menos es más”. Tener el control de tu vida en la medida de lo posible requiere ser selectivo y saber aceptar o rechazar algo cuando no se ajuste a tus condiciones o al momento actual. Por ejemplo, imaginad una persona que está pasando por una época de mucho trabajo (que implica dedicación extra) y en su club le proponen realizar una carrera por etapas en breve para la cual debería realizar una preparación específica. Valora cuál sería tu respuesta si fueras esta persona y sus posibles consecuencias.

  • Prioriza y sé flexible cuando sea necesario. En la vida uno debe ponerse límites pero también es importante saber priorizar en cada momento y ser flexible cuando la situación lo requiera. El deporte es sólo deporte. No penséis que queremos quitarle importancia, todo lo contrario, queremos preservarlo porque sabemos que si hacemos un buen uso de la práctica deportiva podremos mantenerla mucho más tiempo. Tened en cuenta que la persona está por delante del deporte y por lo tanto es importante no convertirse en esclavos de este. Hay situaciones y momentos personales, laborales, familiares o sociales que pueden requerir que seáis flexibles. Ser flexibles no significa no tener una rutina si no en ocasiones excepcionales saber romperla con un sentido.

  • Elimina los sentimientos de culpa: cámbialos por responsabilidad. Si eres realista en tu planificación será más fácil que mantengas a raya la culpa. Tenemos límites, acéptalos. Si te sientes culpable por algo piensa en qué medida estas siendo objetivo con tus expectativas. Si puedes cambiar algo para sentirte mejor dedica la energía a llevarlo a cabo. Responsabilízate. Valora si estás siendo realista en lo que te exiges. Si tu respuesta es no, replantéate tus objetivos y que estos sean ajustados a tus condiciones.

Entrena tu mente… & ¡ Positive!