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¿Psicología deportiva? En qué te puede ayudar un psicólogo deportivo (Mitos y realidad)

mayo  2019 / 17

“Un conflicto pequeño si no se ataja a tiempo, se convierte en una guerra generalizada y si no se negocia en una guerra total” (Luis Gabriel Carrillo Navas).

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                Actualmente, la mayoría de personas reconoce la importancia de la mente en el desarrollo deportivo. Pero lo cierto es que aún a día de hoy muchos desconocen en qué consiste la psicología deportiva y cómo podrían beneficiarse de ella en situaciones que se presentan en el transcurso de la práctica deportiva.

             “¿En qué se basa la psicología deportiva?”, “¿Qué es para motivar a los deportistas?” “Yo estoy bien, no necesito un psicólogo deportivo”, “No vivo del deporte así que no me hace falta”, “¿Realmente funciona eso?”, “Yo no puedo permitírmelo, es caro”, entre otras, estas son preguntas o frases que se le plantean a uno cuando dice que es psicólogo deportivo.

            Son muchos los aspectos que uno puede trabajar conjuntamente con un psicólogo deportivo. Y, realmente, cuando alguien me plantea si mi trabajo se basa en motivar a los deportistas me siento como una animadora de un equipo de baloncesto americano. Si bien es cierto que la motivación es una de las variables psicológicas que podemos tratar dentro del ámbito de la psicología deportiva hay muchos más puntos relacionados con esta disciplina.

            En otras ocasiones, se confunde la psicología deportiva con la psicología clínica. “A mí la cabeza me funciona bien”, “yo no tengo ningún problema psicológico”, son frases que evidencian esta confusión. Aunque la psicología deportiva se alimenta de conocimientos y recursos de la psicología esta es una rama diferente primero por la población a la que va dirigida y segundo por su finalidad. Para no alargarme en este punto lo resumiré en que mientras la psicología clínica va dirigida a personas afectas de algún trastorno o sintomatología y se centra en esta problemática, la psicología deportiva a priori no se centra en personas que presenten algún tipo de patología, asimismo se focaliza en el rendimiento y en las dificultades que pueden surgir a nivel psicológico con la práctica deportiva.

            Otro aspecto que refuerza la resistencia de que no necesitamos un psicólogo es el coste de las sesiones. Cabe decir que, en numerosas ocasiones, no tenemos ningún miramiento en comprar material que está por encima de nuestras posibilidades y que, a veces, ni siquiera es necesario. Y, sinceramente, ¿para qué nos sirve tal despliegue de medios si no podemos sacarle el máximo potencial preparándonos nosotros mejor? Generalmente, en pocas sesiones podrías mejorar esos aspectos que te frenan en tu desarrollo deportivo o que comprometen el disfrute que conlleva la práctica del deporte.  

Ahora si… ¿Qué es esto de la psicología deportiva?

            Cómo ya avanzábamos la psicología deportiva es una especialización de la psicología que se ocupa del comportamiento en el ámbito de la actividad física y el deporte. Sus ámbitos de intervención son a parte del ya conocido deporte de alto rendimiento, el deporte base o de iniciación y el deporte de ocio, salud y tiempo libre.  Esto desmonta el mito de que la psicología deportiva sólo puede ayudar a deportistas de élite. Así que, como entrante, ya sabéis que todos los que practicáis deporte podéis beneficiaros de esta disciplina.

            Su función es la de acompañar al deportista, independientemente de cuál sea su nivel, a mejorar o potenciar sus habilidades psicológicas así como ayudarlo a resolver las dificultades y/o problemas que puedan surgir en su práctica deportiva que comprometan su rendimiento o su disfrute.

¿En qué puede ayudarte un psicólogo deportivo?

“Ya no disfruto igual cuando voy a una prueba”, “No compito igual que entreno”, “Antes de la competición me siento muy tenso”, “Me cuesta encontrar la motivación para salir a entrenar igual que antes”, “Quiero plantearme un reto por encima de los que ya he realizado y necesito prepararme mejor”, “A veces siento que las piernas no me tiran aunque sé que estoy bien entrenado”, “Hoy la cabeza no ha ayudado”, “Ante determinadas situaciones me bloqueo y comienzo a pensar lo peor”, etc. 

Estas frases junto a otras se oyen a menudo entre los amantes del deporte, sea cual sea su nivel, y ejemplifican algunos de los aspectos que podrían mejorar junto a un psicólogo deportivo. No se trata de que todo el mundo acuda en masa a este, sólo en el caso de que algunas de estas frases formen parte de tu día a día y estén presentes durante una época significativa sí sería indicado recurrir.

Entre las habilidades o recursos psicológicos que puedes trabajar con un psicólogo deportivo se encuentran:

  • El establecimiento de objetivos
  • La mejora de la planificación del entrenamiento y/o la competición
  • El fortalecimiento de la autoconfianza
  • La motivación
  • La anticipación de dificultades con soluciones preestablecidas
  • La mejor gestión de la ansiedad y el estrés precompetitivo y/o competitivo
  • El nivel de activación óptimo
  • Las técnicas de respiración y relajación
  • La atención y la concentración
  • La mejora de la comunicación (equipos)
  • El autodiálogo positivo, la detección y la sustitución del pensamiento negativo
  • Las rutinas precompetitivas y competitivas

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Ya veis que la función del psicólogo deportivo no es únicamente la de motivar y son muchos los aspectos que pueden ser “trabajables”. Algunas personas llegan lejos por un talento innato pero también son numerosos los ejemplos de deportistas que llegan al mismo punto por su tenacidad, sacrificio, trabajo duro y por trabajar todas las áreas implicadas en el deporte. Recordad que no se trata de entrenar más sino de entrenar mejor.

Al igual que se entrena el cuerpo, se escoge una buena bici, se trabaja la técnica, no debemos olvidar nuestra cabeza. Y esta muchas veces, como ya sabéis, es la que determina, en igualdad de condiciones, quién va delante. Cuando el cuerpo se rinde la cabeza puede llevarte más allá y, en peores condiciones, la cabeza puede acortar tu resistencia física.

Otra área de trabajo de la psicología deportiva es la intervención en lesiones, ya sea para prevenirlas así como para realizar una recuperación activa en el caso de sufrir una. Es bien conocido el efecto que tiene en todos los niveles una lesión y nuestro estado de ánimo no es inmune cuando se rompe drásticamente nuestra rutina deportiva y dejamos de recibir todos los efectos beneficiosos de la práctica deportiva. Después de una lesión no se acaba el mundo, aunque pienses que sí, existen recursos para ayudarte en casa fase (inmovilización / movilización)  y que participes en tu recuperación agilizándola por una parte, concienciándote por otra sobre qué es lo que te llevo a lesionarte (en ocasiones los factores de estrés juegan un papel importante) y así poder prevenir futuras lesiones.

Ahora ya sabes algo más sobre psicología deportiva y de cómo puede ayudarte un psicólogo deportivo, así que, si te identificas con alguna de las situaciones que hemos comentado, te interesa reforzar o mejorar alguna habilidad psicológica, has sufrido alguna lesión recientemente o te planteas un gran reto, no lo dudes para eso están los profesionales y para ello evolucionamos en todo, no sólo en el material que poseemos. La cabeza es nuestro centro neurálgico y debemos entrenarla así que: Entrena tu mente…& ¡Be Positive!