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Piensa en positivo y… Exprime tu potencial!

diciembre  2016 / 13

“He aprendido a eliminar todos los pensamientos innecesarios mientras estoy en la pista. Simplemente me concentro. Me concentro en las cosas tangibles, en la pista, en la carrera, en los tacos, en las cosas que tengo que hacer. La multitud se desvanece y los otros deportistas desaparecen y ahora se trata solamente de mi y de esta única calle”

(Michael Johnson)

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Todos los deportistas tienen pensamientos negativos. En los momentos críticos, en los momentos en que perciben que sus objetivos peligran, en los momentos en que aparecen dudas, incertidumbre, en los momentos en los que aparece el sufrimiento físico y psicológico, momentos antes de empezar una competición decisiva,…

Aprender a gestionar estos pensamientos  comportará que estos no resten a tu rendimiento, convirtiéndose en una carga añadida innecesaria, si se poseen los recursos adecuados para hacerle frente.

 

Identifica tu autodiálogo

Nuestra cabeza constantemente genera pensamientos, un autodiálogo continuo.  Este es un arma de doble filo si uno no aprende a usarla y a gestionarla adecuadamente. Puede ser un potente distractor interno alejándonos de los estímulos relevantes cuando centra nuestra atención en aspectos, actitudes o pensamientos que no favorecen la tarea que estamos llevando a cabo. Pero, el autodiálogo, también puede ayudarnos a gestionar las distracciones cuando es positivo y/o está centrado en lo que estamos haciendo (instruccional).

El deporte es superación, es marcarse retos, de forma realista y alcanzarlos. Pero, en ocasiones, es nuestra propia cabeza la que pone límites y compromete nuestros objetivos. Ese es el caso del autodiálogo negativo. Este suele aparecer en forma de crítica (“porque pensaste que podrías lograrlo”,”mis piernas no aguantan más”), disminuye la autoestima (“no eres capaz”, “eres un inútil”), incrementa las dudas (“no aguantaré, no lo alcanzaré”), genera ansiedad, desesperanza, y afecta a nuestro rendimiento de forma negativa. Generalmente, se centra en aspectos irrelevantes de la competición y que, en muchas ocasiones, no dependen de uno mismo.

Por otro lado, cuando queremos evitar un determinado error, al pensar en no cometerlo, irónicamente, y sin querer, acabamos por reforzar aquello que, precisamente, queremos evitar (“no puedo fallar”, “no bajes el ritmo”). Es decir, estamos entrenando el error. Es un mal hábito que poseen muchos deportistas. Por tanto, si queremos evitar una determinada conducta y/o reacción, lo mejor será que nos planteemos que tenemos que hacer, y no lo que queremos evitar. Entrénate para el éxito.

En el caso del autodiálogo positivo, este consistiría en un tipo de dialogo totalmente motivacional (“vamos”, “ahora”, “aprieta”). No conlleva ninguna señal específica relacionada con la tarea que estamos realizando. Ser positivos nos ayuda a incrementar el esfuerzo, la energía, la motivación y a mantener una actitud adecuada y de superación en momentos críticos (“Continua, con lo que has luchado hasta ahora, fuerza!”).  No se ha de confundir el pensar en positivo con el optimismo infundado, es decir, aquel que no se sustenta en la realidad o con el pensar que las cosas le van a ir bien porque si, sin esforzarse por ello.

Por último, el autodiálogo instruccional. Este se basa en instrucciones centradas en la tarea que estamos llevando a cabo.  Nos ayuda a centrarnos en lo que estamos haciendo y a focalizar nuestra atención en aspectos relevantes y en tu planificación (“1 ,2 ,3 concéntrate en las pedaladas”, “ahora viene un tramo de subida, pero en X metros, bajada”). Si previamente, a la competición se ha realizado un plan de carrera, diferenciando los diferentes tramos del recorrido a realizar, este puede ayudarte a dosificarte y a anticipar dificultades, preparando soluciones, anteriormente establecidas, sobre cómo vas a afrontarlas. Recuerda “divide y vencerás”.

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Identifica tu autodiálogo y confróntalo

Definidos los diferentes tipos de autodiálogo, ahora sería un buen momento para que identificaras que tipo de pensamientos tienes en los diferentes momentos de la competición (momentos críticos, momentos de desconcentración, momentos decisivos,…) y valorarás si son los adecuados, es decir, si te ayudan a rendir a tu nivel o, por el contrario, te desconcentran, focalizando tu atención en estímulos irrelevantes y comprometen la consecución de tus objetivos.  Si es así, realiza un listado con todos tus pensamientos negativos, y plantéate, que parte de realidad tienen, que pasaría si fueren ciertos y como te afectan.

De esta forma los confrontaras y dejaras de vivirlos como reales, racionales y verificables. Todo lo que pensamos es lo que vivimos, si quieres vivir diferente tendrás que aprender a pensar de una forma diferente.

Una vez identificados y confrontados, tus pensamientos, plantéate otro pensamiento alternativo, de tipo positivo o instruccional,  para sustituirlo.  Cada vez que aparezca el pensamiento negativo sustitúyelo por el nuevo. De esta forma, el pensamiento inicial irá perdiendo fuerza para dar paso a un pensamiento más racional, más centrado en la tarea y, finalmente, más positivo.

El autodiálogo puede ayudarte a mejorar tu concentración, aumentar tu confianza, regular los niveles de activación, mejorar tu motivación, a romper con los malos hábitos, a dirigir el esfuerzo, a adquirir nuevas habilidades y, definitivamente, a poseer una mayor y mejor preparación mental.

Recuerda que los deportistas que piensan de forma positiva sobre sucesos negativos suelen ser los más exitosos. Así que… Identifica, confronta y cambia.

 

Entrena tu mente… ¡Be Positive!