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La práctica deportiva ¿disfrute o calvario? Juega con la chispa

octubre  2020 / 12

“Just play. Have fun. Enjoy the game” (“Sólo juega. Diviértete. Disfruta del juego”).

Michael Jordan

 

En esta entrada, siguiendo con el itinerario marcado continuaré ahondando en aspectos que componen la fortaleza mental. En esta ocasión, hago hincapié en la diversión. Paradójicamente este es un tema que convendría tomarse muy seriamente ya que a menudo, por diferentes motivos, nos alejamos del disfrute en la práctica deportiva.

Muchos son los deportistas, amateurs o profesionales, que en algún momento notan que no tienen la chispa que les ayudaba a rendir bien o refieren que ya no disfrutan de la misma forma que antes. Es más, algunos afirman que sufren más que disfrutan, convirtiéndose su práctica deportiva, en ciertos momentos, en un verdadero calvario. En algunos casos incluso se plantea el abandono deportivo. Esta situación no es irreversible pero para darle la vuelta es necesario conocer como se ha originado y plantear soluciones.

Por otro lado sabemos que para mejorar y optimizar el rendimiento en el deporte un ingrediente básico es el pasarlo bien. La motivación intrínseca precisamente alude a esta idea. Un deportista motivado intrínsecamente realiza la tarea en ausencia de recompensa externa, no la realiza por lo que pueda conseguir, sino por la propia satisfacción al desarrollarla. Aquí tenemos el quid de la cuestión: si se disfruta es más fácil mantener el esfuerzo, la constancia y, consecuentemente, mejorar.

 

¿Por qué dejamos de disfrutar?

Los motivos pueden ser diferentes en función de cada deportista. Sería ideal que si te encuentras reflejado en esta situación te plantees desde cuando no disfrutas y cuáles crees que son las causas que lo propician. Con la intención de ayudaros a descubrir posibles motivos os planteo los siguientes argumentos:

  • Tener exigencias muy elevadas o poco realistas.
  • Compararse excesivamente con otros.
  • Valorar sólo resultados y/o consecuencias.
  • Excederse en la práctica deportiva.
  • Desmotivarse a causa de alguna experiencia negativa.
  • Demasiada rigidez en los entrenamientos.
  • Falta de descanso o falta de diversificación de espacios.

Estas son algunas de las razones que aluden diferentes deportistas en momentos de crisis. Y es que, hasta realizando aquello que más nos gusta, a veces, nos encontramos etapas o momentos difíciles. La cuestión es no darse por vencido. Después de encontrar los fundamentos de esta pérdida de gozo, se nos abre la oportunidad de trabajar para recuperar la chispa y continuar disfrutando de tu pasión.

Recupera la chispa

Quien tuvo, retuvo. Si empezaste con la práctica deportiva porque te lo pasabas bien, desconectabas de tus obligaciones cotidianas, te aportaba sensaciones positivas y/o momentos de recreo pero ahora lo pasas más mal que bien, no te desesperes, todo puede volver si das con las estrategias adecuadas.

A menudo nos desviamos del camino sin querer y nos salimos de la ruta planificada. En ese preciso momento reflexionar sobre lo ocurrido y replantear el recorrido te hará encontrar un buen sendero y, sin duda, te hará más fuerte. Con la intención de ayudarte en este replanteamiento te propongo una serie de recomendaciones para encauzar tu disfrute:

  • Establécete expectativas realistas y dentro de tus posibilidades. El no hacerlo disminuye tu gratificación y reduce el refuerzo positivo a la vez que alimenta la sensación de insatisfacción. Cuando te marques un objetivo valora tus condiciones personales y los recursos disponibles, si estos se ajustan ¡Adelante! Si no, mejor buscar una meta que se ajuste a ellos.
  • Compárate contigo mismo y da una importancia relativa a los comentarios externos. En muchas ocasiones, más en la actualidad con la gran influencia de las redes sociales, damos excesiva importancia a la opinión externa y nos comparamos con los demás con gran facilidad. Cada persona tiene unas fortalezas y unas debilidades, así como unas condiciones personales particulares. Ponerse a los demás como meta nos ocasiona dolores de cabeza y frustración. Fijarse en lo que depende de uno nos dará una perspectiva más realista de nuestro punto de partida y evolución. Por otro lado, la opinión externa y el “qué dirán” en algunos deportistas condiciona su disfrute. Aprende a aislarte de ellos y dales una importancia relativa. Sólo tú sabes lo que has invertido y, si fallas, puedes volver a intentarlo tantas veces como sea necesario. Recuerda que de los errores se aprende.
  • Valora el proceso y el goce. Fíjate en tu progreso más allá de tus resultados, estos a menudo tardan en llegar y sólo son una parte de lo que puede aportarte la práctica deportiva. El obsesionarse con ellos no hace más que restar a nuestro disfrute. Recréate en las sensaciones, en los paisajes, en los momentos de gloria, en el no pensar en nada más que en disfrutar de lo que estás haciendo. Esto no tiene precio y sólo depende de ti. Céntrate en el aquí y ahora y disfruta del momento sin más.

 

  • Dosifica y planifica tus entrenamientos y salidas. Lo bueno sin equilibrio pierde sus propiedades positivas. El deporte también. A menudo vemos deportistas quemados porque no han sabido dosificarse o encuentran sensaciones desagradables por plantearse objetivos fuera de su realidad. Nada mejor que planificar con cabeza para evitar caer en consecuencias negativas por excedernos. Incorporar un entrenador especializado puede ayudarte a planificar adecuadamente acorde con tus objetivos. Si tus compañeros realizan rutas o competiciones que están fuera de tu alcance, no caigas en la tentación, seguro que si te preparas a conciencia más adelante podrás acompañarlos. Otro aspecto a tener en cuenta es que más allá del deporte hay vida. Déjate espacio para hacer otras actividades, cuida tu vida social y diversifica tu tiempo. Disfrutarás más cuando hagas deporte.
  • Después de una experiencia negativa tómate tu tiempo. Si tu calvario con el deporte está relacionado con una experiencia negativa como podría ser una lesión grave, el haberte quemado u otro motivo, no tengas prisa para volver al mismo punto en el que te encontrabas. Puede que tengas una pérdida de confianza y los pensamientos negativos cobren fuerza impidiéndote disfrutar. Calma. Empieza desde cero con tus entrenamientos y progresivamente a medida que vayas recuperando tu confianza aumenta la dificultad. Sólo es cuestión de tener paciencia, ser constante y valorar tus pequeños avances.
  • Diversifica tus entrenamientos. Nada resta más al disfrute que la rutina. Si realizas una modalidad al aire libre, busca escenarios diferentes Puede que temas aventurarte a nuevos senderos pero ello despertará tus sentidos, te obligará a crear nuevas estrategias, descubrirás magníficos lugares y seguro que te aportará buenos momentos divertidos y llenos de satisfacción. Sal de la zona de confort y amplia tu repertorio.

 

  • Descansa. A menudo damos una importancia relativa a nuestro descanso. El tiempo libre es escaso y puede que las ganas os puedan sin tener en cuenta que nuestro cuerpo y mente necesitan parar. El exceso de obligaciones y/o responsabilidades, las eternas jornadas laborales, etc., hacen que conciliar los diferentes espacios de nuestra vida sea una ardua tarea. Sin embargo, tened cabeza y planificad también el descanso en vuestras temporadas. Invertir en descanso es un tiempo bien empleado para disfrutar al máximo.

 

Entrena tu mente… & ¡Be Positive!