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“Estoy quemado”. El síndrome de burnout

junio  2019 / 2

“Recuerdo que cada vez que llegaba junto a la piscina me descubría pensando no quiero estar aquí” (Whitney Myers, nadadora).

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El ejercicio físico es salud pero su práctica no siempre es beneficiosa. Por ejemplo, en el deporte de alto rendimiento (el número de horas de entrenamiento, su dureza, las exigencias a las que se ven expuestos los deportistas, las dietas y el tipo de vida llena de sacrificio y renuncias) encontramos que sus practicantes a menudo rozan, o traspasan, los límites de lo saludable. De una forma muy similar encontramos personas que, aun no siendo profesionales, entrenan a un nivel muy elevado, siguiendo planes de entrenamiento muy exigentes y dedicando la mayor parte de su tiempo libre a su actividad deportiva.

En ambos casos la implicación y el sacrificio es muy elevado conllevando el riesgo de que el esfuerzo sea mucho mayor que las recompensas. Por ello, en el siguiente artículo, reflexionaremos sobre el fenómeno del burnout o cómo es conocido más popularmente, sobre el quemarse. Os mostraremos cómo identificarlo, que síntomas pueden aparecer y las principales causas de su aparición. Cómo prevenirlo y qué hacer en caso de padecerlo lo plantearemos en un próximo artículo.

Identifica el síndrome del Burnout

Decimos que un deportista está quemado cuando muestra un estado de agotamiento físico y mental crónico. Este estado si no se reconduce adecuadamente puede comportar el abandono deportivo. Son numerosos los casos de deportistas profesionales y amateurs que se han apartado de la vida deportiva a causa de haberse quemado de forma irreversible.

El  burnout aparece como reacción al estrés junto a una fuerte sensación de insatisfacción hacia la práctica deportiva. Principalmente como causa de unas altas exigencias deportivas (entrenamientos, competiciones). Una de sus principales manifestaciones es la falta de interés hacia la propia actividad.

Veamos ahora cómo podemos identificarlo. Si un deportista presenta estas cuatro características seguramente padece el síndrome de burnout:

  • Agotamiento emocional: sensación de tener una fatiga extrema. En los entrenamientos el cansancio se acentúa. El deportista se siente desgastado y poco motivado.
  • Falta de confianza en sí mismo y hacia los demás. Se valora negativamente, amenazando de esta forma su autoestima. Aparecen sentimientos negativos e indiferencia hacia el entorno deportivo.
  • Baja realización personal. Insatisfacción hacia los entrenamientos y los resultados. Nada sale como quiere ni nada de lo que hace le acaba de aportar satisfacción. Realizar la actividad deportiva pierde sentido y ya nada vale la pena.
  • Bajo rendimiento deportivo a pesar de entrenar como siempre. Los resultados bajan sin ninguna justificación. Algunos deportistas acusan malos resultados aún siguiendo los mismos planes de entrenamiento. El burnout podría ser la causa.

¿Qué factores predisponen al burnout?

Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer el quemarse en el deporte. Dentro de estos encontramos variables internas que contribuyen a que se de este fenómeno:

  • Perfeccionismo. Para mejorar es necesario exigirse pero si nos exigimos muy por encima de nuestras posibilidades y no valoramos adecuadamente nuestros progresos en lugar de beneficiarnos nos perjudicará pudiendo bloquear nuestra evolución y comprometer nuestro disfrute. Es vital saber valorar nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles estableciendo así un buen nivel de autoestima y autoconfianza, necesario para progresar tanto en el deporte como en la vida.
  • Expectativas poco realistas. Si nos marcamos objetivos muy por encima de nuestras posibilidades muy probablemente al no lograrlos nunca, viviremos con una sensación de insatisfacción permanente.
  • Baja tolerancia a la frustración. Vinculada con la anterior variable, encontramos que actualmente se nos enseña, ya de niños, a triunfar pero muy poco a tolerar el fracaso. Cuando equivocarse o fallar forma parte de todo proceso de aprendizaje y crecimiento. Si todo nos va bien siempre es que no estamos evolucionando. De ahí la importancia de aprovechar la oportunidad de aprender de los errores para mejorar y superarse tolerando la existencia del fracaso en ocasiones.
  • Focalización en el resultado y el éxito. Centrarse únicamente en las consecuencias o en el resultado limita nuestra valoración muchísimo. ¿Cuántas cosas dejaríamos de aprender si no tuviéramos en cuenta todo el proceso realizado? Éxito no sólo es obtener un determinado resultado. Éxito es aprender cada día de la experiencia y de los errores cometidos.
  • La motivación extrínseca. Este tipo de motivación se da cuando lo que nos empuja a realizar una determinada actividad se centra en recompensas externas, ya sea en forma de reconocimiento social o en forma de bienes materiales. La motivación extrínseca no es mala de por sí. Pero si no se acompaña de motivaciones más internas (cómo el propio disfrute por realizar la actividad) puede que en el momento que las recompensas externas dejen de estar presentes no encontremos el sentido a lo que hacemos. Actualmente, en esta línea no podemos eludir nombrar el efecto de las redes sociales en nuestra vida. Muchas personas obtienen refuerzo externo mediante ellas (en forma de amigos virtuales y likes). Esto conlleva un riesgo en si mismo ya que uno puede poner la mayor motivación en este tipo de refuerzo sin tener en cuenta lo que realmente quiere. Sin duda, cuando disfrutamos simplemente de hacer algo nuestro rendimiento es mucho mejor.
  • La falta de habilidad. Si, como es el caso, con la bicicleta de montaña nos falta habilidad a pesar de que nos guste practicarla corremos el riesgo de cansarnos de hacer grandes esfuerzos para obtener poca satisfacción. No todo el mundo puede ni tiene que ser un “crack” pero en cambio todo el mundo puede beneficiarse de este deporte. Sólo se trata de ajustar los objetivos.
  • Locus control externo. Nos referimos con este concepto cuando la percepción del deportista se orienta a que los sucesos ocurren como resultado del azar, la suerte, decisiones de otros,.. y no tienen relación con su propio funcionamiento. Es decir, que no se atribuye el control de los sucesos. Este posicionamiento de “victima” elude la responsabilidad propia y por tanto dificulta el cambio y el aprendizaje, favoreciendo el estancamiento.
  • Vida excesivamente centrada en el deporte. Nuestra estabilidad es como una casa, necesita de diferentes pilares para sostenerse. Cuando nuestra vida gira únicamente alrededor de un pilar, en este caso el deporte, corremos el riesgo de obsesionarnos, perder perspectiva y depender excesivamente de él. Esto limita que podamos beneficiarnos del apoyo de otros pilares relacionados con la vida social, familiar, el ocio, el trabajo, etc. El deporte es beneficioso para nuestra salud pero, como todo en esta vida, en exceso puede ser muy perjudicial pudiendo afectar tanto nuestra salud física como mental.

Observamos que cuantas más variables de las citadas se presentan en una persona mayor riesgo tiene esta de padecer el síndrome de burnout. El primer paso para hacerle frente es identificar su presencia y ser conscientes de qué ha causado su aparición. En el próximo artículo abordaremos cómo prevenirlo o hacerle frente en el caso de que ya esté presente.

Entrena tu mente…  & ¡Be Positive!