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¿Eres resiliente? Crece en las adversidades

agosto  2020 / 31

“De la dificultad y el dolor surge la oportunidad. A veces los caminos se encuentran de las formas más paradójicas, porque para avanzar hacia un mayor bienestar y un mayor equilibrio es necesario pasar por una dolorosa situación”.

(José María Madariaga Orbea)

En la presente entrada continuo con otro de los ingredientes que componen la fortaleza mental. En anteriores entradas hice hincapié en la autoconfianza, en la autoestima y en la tolerancia a la frustración. En la actual hago referencia a un concepto psicológico que contribuye en gran medida a la superación y al crecimiento personal: la resiliencia.

Seguramente habéis oído hablar de ella. Pero, ¿sabéis en qué consiste esta capacidad? Si vuestra respuesta es no, en las siguientes líneas os ofrezco algo de luz para que podáis entenderla mejor. Antes de plantearos si sois resilientes y cómo podéis fortalecer esta habilidad, vamos a esclarecer brevemente este concepto. Lo que ya puedo avanzaros es que resulta de gran utilidad, tanto en la vida como en el deporte.

¿Qué es la resiliencia? ¿Para qué sirve en el deporte?

El concepto de resiliencia proviene del latín “resilio”, que significa rebotar o resaltar. La resiliencia se define como la capacidad para adaptarse positivamente a situaciones desfavorables. Es la habilidad de afrontar la adversidad. Se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una mejor sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

En el ámbito del deporte cómo ya podéis intuir esta capacidad es muy necesaria. A menudo nos encontramos con obstáculos que impiden o dificultan la consecución de nuestros objetivos. En ocasiones, las cosas no van como a nosotros nos gustaría. En otras, nos hallamos ante nuevos desafíos no previstos que comprometen nuestra ejecución. Ante estas circunstancias podemos ver como dónde unos se hunden otros se sobreponen y siguen adelante. En función de nuestra respuesta ante la adversidad podemos saber si somos personas resilientes o no.

 

En nuestra práctica deportiva se dan momentos positivos y negativos. Estos movilizan emociones de diferente naturaleza e intensidad. Todo ello condiciona nuestro rendimiento y nuestro disfrute. Saberse adaptar a diferentes situaciones de forma positiva incrementa en gran medida nuestro aprendizaje. De igual forma que en otras facetas de la vida, ser resiliente permite mostrar una mayor competencia y una mejor capacidad de superación ante eventos estresantes. De esta forma hay deportistas que ante una dificultad visualizan una oportunidad de crecimiento y de desarrollo. Es decir, viven la dificultad como un reto y no como una amenaza.

Que un deportista sea resiliente y pueda hacer una evaluación positiva de la adversidad dependerá de factores psicológicos como serían el tener: una personalidad positiva, confianza, motivación, concentración y apoyo social. Ser capaz de interpretar las emociones, tomar decisiones de una forma efectiva, reflexionar sobre lo ocurrido, incrementar el esfuerzo y un alto nivel de compromiso con la actividad serían aspectos claves para responder positivamente ante las dificultades y dar el máximo posible.

Fortalece tu resiliencia

La dificultad y el reto forman parte del deporte. Aprender a verlos como oportunidades esta a tu alcance. El que aparezcan momentos difíciles de vencer no está en tus manos, pero el superarte si lo puede estar. Sólo tienes que proponértelo y tener claro que la dirección hacia dónde quieres ir está en el sendero del aprendizaje y el valle de la superación personal. Por ello os proponemos una serie de recomendaciones que pueden ayudaros a convertiros en personas y deportistas resilientes.

 

  1. Ante la adversidad piensa en un momento crítico pasado y cómo conseguiste superarlo. Pensar en situaciones difíciles que venciste con éxito fortalecerá tu confianza ante nuevos retos. Las dudas, el miedo al fracaso y el tener que esforzarte pueden frenarte. Pero no es el final del camino. Rememorar estrategias de éxito ya utilizadas te ayudará a combatir la negatividad. Intenta reflexionar sobre las claves que utilizas para superar situaciones adversas y utilízalas con intencionalidad cuando surja la dificultad.
  2. Todas las situaciones pueden aportarte algo de positivo. Incluso las más difíciles dónde lo has pasado fatal. Puede que no sean agradables de vivir pero si logras ir más allá seguro que encontrarás la forma de aprender de la vivencia. Sólo tienes que estar abierto a fallar y estar dispuesto a sacarle el “jugo” a la experiencia. Piensa en ello. Como he dicho en innumerables ocasiones: si fuera fácil no tendría gracia ni nos reportaría tanta satisfacción. Intenta aplicar la teoría a la práctica y esfuérzate para valorar los posibles beneficios.
  3. Piensa sobre cómo sueles reaccionar ante las dificultades (cómo te sientes, qué piensas y cómo actúas) y valora si es la más adecuada para superarlas. Dedica unos minutos a recordar una situación adversa reciente. Sumérgete en ella. Deja que te invadan las sensaciones, las emociones y los pensamientos que tuviste. ¿Cómo reaccionaste ante ella? ¿Qué emociones sentiste y qué pensamientos pasaron por tu cabeza? Respira. Ahora intenta plantearte pensamientos alternativos si aparecieron pensamientos negativos, más racionales y más constructivos. Una buena fórmula para conseguir más perspectiva es imaginarte que es un amigo el que se encuentra ante esta situación. ¿Qué le dirías para ayudarlo a adaptarse ante tal circunstancia? Ahora, aplícatelo a ti. Con otra versión quizás podemos gestionar mejor las emociones y plantearnos estrategias para afrontar una situación similar. Recuerda: si quieres resultados diferentes no hagas siempre lo mismo.
  4. Entrena tu flexibilidad y tu capacidad de adaptación. De eso se trata la vida. Con planteamientos rígidos difícilmente vas a salir de tu zona de confort. Ni aprenderás. En ocasiones, uno puede pensar que al no ocurrir lo esperado algo va mal. Pero no es así. Permítete salir del plan establecido. Si lo haces ganaras conocimiento y nuevas experiencias. Si surge un obstáculo, date la oportunidad de salirte del camino y plantéate variantes. Valora su efectividad y ponlas en práctica. Simbólicamente, descubrirás nuevos senderos y parajes que quizás nunca hubieras imaginado conocer. Te gustará y te gratificará. Plantéate que es lo mejor que puedes hacer ante tal circunstancia. Seguro que si tienes la actitud adecuada, empezaran a surgir diferentes alternativas.
  5. Responsabilízate de tus errores. No podemos interferir en nada que esta fuera de nuestro control y de nuestra responsabilidad. Pero existen aspectos que si dependen de nosotros. Evita excusas que no te llevan a ningún lugar y que te dejan fuera del combate. Ante un error piensa cuál es tu implicación en él. Valora posibles fallos. De esta forma encontrarás dónde tienes que modificar algo o replanteártelo diferente. Aprenderás y, lo sabes, te sentirás genial por haberte superado.

Entrena tu mente… & ¡Be Positive!