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El rodillo: de castigador a salvador en tiempos de confinamiento

abril  2020 / 1

Aprende a apreciar lo que tienes antes de que el tiempo te enseñe a

apreciar lo que tuviste (Carlos Hayes).

Esta frase me viene al pelo para la situación en la que nos encontramos, privados de la libertad de salir y hacer lo que más nos gusta: rodar horas y horas con nuestros compañeros. Ahora todos añoramos esa libertad y todo lo que esta nos permitía. ¡Qué cierta es esta cita!

En estos días de confinamiento, para la mayoría de los ciclistas, el rodillo se ha erigido como un salvador. Este elemento a menudo no goza de demasiada popularidad o de apego por los amantes del aire libre y de los frondosos senderos o de los interminables puertos de montaña. Más bien parece que cuando lo desempolvamos nos supone un castigo. Estar horas y horas puede suponernos un cometido casi imposible o de una dureza considerable. Solo aquellos más disciplinados y constantes se mantienen encima de él cuando es necesario. De ahí el título. Para muchos el rodillo supone un martirio que no quieren ver ni en pintura.

Ahora bien, a tenor de las condiciones actuales, esta herramienta de entrenamiento ha ganado un gran número de adeptos, incluso en personas que nos solían practicar este magnifico deporte: el ciclismo. Sin embargo, pasado el furor inicial empieza a visualizarse el muro: cuesta motivarse encima del rodillo. Los minutos no avanzan, el sudor empaña nuestra vista y la mente empieza a flaquear. Por ese motivo me inspiré una tarde de sábado confinada a escribir este artículo. Como amante de las dos ruedas, consciente de las dificultades actuales y con la intención de contribuir en la medida de lo posible en el bienestar físico y mental me propongo el siguiente objetivo: dar algunas pautas que contribuyan a que vuestra motivación no decaiga, para superar los momentos más duros y sobrellevar las sesiones de rodillo con éxito..

Prepara tus sesiones: carga tu motivación estableciéndote objetivos

Como indicaba al inicio de este artículo, motivarse los primeros días puede resultar a algunos o a algunas más fácil e incluso una novedad con el plus que esto significa. Las empresas que distribuyen rodillos ahora, han denotado una demanda al alza de este producto. Por sus características y por los avances tecnológicos, este elemento, ofrece muchas ventajas para nuestros entrenamientos. Sin embargo, mantener la llama encendida con el paso de las jornadas supone todo un reto. La clave se encuentra en dar un sentido a cada rodada. Necesitamos un motivo para mantener y dirigir el esfuerzo en cualquier actividad que realizamos. Si a ello le añadimos la falta de estímulos (entorno, compañía, etc.) la rutina se tornará sumamente pesada.

 

Marcarse un objetivo es fundamental. Más en las condiciones actuales en las que el tiempo de confinamiento se va alargando sin fecha final clara. Busca un objetivo que sea atractivo, realista pero que, a su vez, te suponga un reto. No sabemos cuando reemprenderemos las salidas al exterior, ni cuando se retomaran las competiciones y/o marchas cicloturistas. Seguramente muchos de vosotros teníais algún objetivo deportivo en mente que ahora se ha pospuesto, anulado o se desconoce si se va a realizar. Este hecho, sin duda, dificulta la motivación cotidiana. Pero, tranquilos, estas metas volverán. Ahora no es momento de instalarse en la queja y el desánimo, sino en pensar que tenemos la oportunidad de hacer algo todos juntos frente al virus. La vida y las personas están por encima de cualquier otra cosa. Valora lo que tienes y, en tus circunstancias y condiciones, márcate un objetivo a trabajar desde casa. Te ayudará a sobrellevar el confinamiento.

Planifica tus sesiones. Si ya tienes claro tu o tus objetivos, es momento de planificar tus entrenamientos. Márcate una hora en la que vas a realizarlos. Eso te ayudará a no acabar procastinando. El mantener una cierta rutina cotidiana te ayudará a cumplir con tus cometidos diarios. Y teniendo en cuenta la situación actual, a mantener tu bienestar físico y mental. Planifica semanalmente e intenta diversificar, en la medida de lo posible, tus sesiones encima y fuera del rodillo. No se trata de que un día estes tres horas encima de la bici y luego no vuelvas a subirte el resto de la semana. Menos es más. Cómo ya sabéis, mejor ser constantes que hacer burradas y quemarse en dos días. Aprended a dosificaros, os será más fácil mantener el esfuerzo y las ganas. Con planificación y con los objetivos claros os será mucho más fácil motivaros.

Entrenar con rodillo es duro. No tenemos los estímulos que tanto aprecian las personas que practican este deporte. El rodillo puede hacerte sentir como un hámster encerrado en una jaula. Es verdad que existen rodillos y rodillos: desde los modelos más básicos, tradicionales a modelos muy avanzados que permiten conectarse con aplicaciones que simulan multitud de situaciones, entornos e incluso permiten entrenar con nuestros colegas de grupeta. Evidentemente no es lo mismo motivarse con los primeros que con los segundos. Estos últimos están dotados de muchos más estímulos acercándose más a la sensación de estar rodando en el exterior e incluso con tus compañeros.

La falta de estímulos en los que centrarnos hacen que los minutos no avancen y que cualquier molestia física coja más protagonismo del deseado. El rodillo propicia que nuestra cabeza empiece a dar vueltas. No es de extrañar que aparezcan los dichosos pensamientos negativos “esto no lo aguanta ni dios”, “qué aburrimiento”, “me duelen las piernas”, etc.

Como si de una salida exigente se tratará ya podéis ver que habrá momentos críticos. Se trata de anticiparse a ellos y, para ello, os facilito una serie de recomendaciones que pueden seros de utilidad para momentos de desánimo, aburrimiento o de pesadez. Os avanzo que los he probado en mis propias carnes estos primeros días de confinamiento. ¡Vamos a allá!

 

  1. Prepara tus sesiones. Hazte un planning de entrenamiento en función de tus objetivos. Intenta diversificar al máximo tus sesiones y evita realizar siempre lo mismo para combatir el aburrimiento.
  2. Márcate objetivos de trabajo. Este tiempo de confinamiento puede ser un buen momento para trabajar la base y disfrutar aún más cuando puedas retomar tus salidas. Establece objetivos pequeños que alimenten tus ganas y te ayuden a dirigir tu esfuerzo hacia ellos.
  3. Utiliza un autodiálogo motivacional y/o instruccional. Quejándote no va a mejorar la situación, es más, difícilmente podrás ser constante si dejas que la negatividad te invada. Prepara con anticipación a tus sesiones frases o palabras que puedas decirte que basen su contenido en un discurso que motive (“estás haciendo un buen trabajo”, “el sufrimiento de hoy será la gloria, y el disfrute, de mañana”, “cuando acabes te vas a sentir genial”) o que focalice tu atención en algún aspecto relacionado con la propia actividad (“fíjate en mantener una buena posición encima de la bici”, “concéntrate en la fuerza que haces en cada pedalada”).
  4. Ocupa tu mente. Ya sabes, el mejor antídoto para la preocupación es la ocupación. Para ello puedes hacer uso de cualquier recurso que te ayude a hacer más pasables los minutos. Por ejemplo puedes prepararte una buena lista de música con tus canciones preferidas. Ya sabes que el cuerpo se puede sincronizar con la música. Escoge canciones que te activen y que te marquen la cadencia deseada. También puedes hacer uso de videos que recreen imágenes relacionadas con la bicicleta, por ejemplo, a mi en verano me motiva bastante hacer rodillo mientras miro las etapas del tour.
  5. Invita a tus colegas de grupeta a compartir tus sesiones. No podemos obviar que tenemos la tecnología nuestra merced. Existen aplicaciones que se conectan al rodillo y permiten compartir ruta con otros usuarios. A su vez, si tienes un rodillo más tradicional o sencillo puedes conectarte a través de videollamada o mediante las redes con otras personas. Te motivará a no decaer en momentos críticos.
  6. Monitorízate. Cuando entrenas en casa es normal que aparezcan momentos que quieras desistir y bajarte de la bici. Una opción es monitorizarte. ¿Cómo puedes hacerlo? Concentrándote en el ritmo de cadencia o en el número de pedaladas que llevas en el momento de malestar.

Espero que os sean de utilidad estas recomendaciones y ¡ya sabéis! Ahora toca subirse a la bicicleta en casa y entrenar: el buen tiempo llegará y agradecerás estar bien entrenado.

Entrena tu mente… & ¡Be Positive!