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Cuida tu autoestima: Rinde mejor

septiembre  2019 / 15

“No dejes que lo que no puedes hacer interfiera con lo que puedes hacer”
(John Wooden)

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La autoestima tiñe nuestras percepciones, nuestros pensamientos y nuestros actos. En función del autoconcepto que tenga un deportista este podrá afrontar con mayor o menor seguridad sus retos.
Mi reto en este artículo será el de descifraros algunas claves para mantener una buena autoestima y que esta os empuje a desplegar todo vuestro potencial.

Autoestima. ¿Qué es? Componentes y origen
Antes de facilitaros las claves para cuidar vuestra autoestima creo oportuno que conozcáis qué es la autoestima y de que se conforma. Está información os dará pistas de en qué estado se encuentra la vuestra.

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. Esta opinión personal supera la razón y la lógica, es decir, se basa en una percepción totalmente subjetiva. Se fundamenta en un conjunto de percepciones, sensaciones, pensamientos y en la propia experiencia. Los componentes de la autoestima son los siguientes:

87DDB0B6-B495-4B54-A793-708A5C0838BEEste conglomerado de elementos es dinámico, por ello nuestra autoestima no es estática, si no que cambia bajo el efecto de estos. La relación con los otros y la imagen que estos nos proyectan fruto de nuestras interacciones condicionan nuestra autoestima a lo largo de nuestra vida.

El origen de la autoestima se sitúa en nuestros primeros años de vida. Si un/a niño/a se siente bien valorado/a por su familia en sus primeros años de vida esto le permite ir desarrollando sentimientos de aceptación, estimación, valor personal y seguridad. Son la base de una buena autoestima. Posteriormente, va incorporando otros grupos que actuaran como espejo emitiendo un reflejo positivo o negativo que la persona confirmará con su conducta.

El primer concepto del niño o la niña no es inamovible pero si desde un primer momento se le transmiten sensaciones positivas tendrá una base mejor para construir su autoestima.

En el deporte, como en otras áreas de la vida, nuestra autoestima nos acompaña para afrontar nuestros retos. Si esta no está lo suficientemente fuerte cada fracaso, cada dificultad atentará contra el ego del deportista dificultando una buena gestión de las emociones (rabia, frustración, enojo, etc.) y pudiendo llegar a ocasionar el abandono deportivo.

Refuerza tu autoestima
La práctica deportiva en sí ya contribuye a reforzar la autoestima pero el cómo la vivimos puede condicionar que esta sume o reste. No existe una fórmula mágica para que todo sea positivo ni podemos ser cómo las piedras y que nada nos afecte pero si nuestros pilares son fuertes afrontaremos con mejores garantías cualquier situación.

A continuación os detallamos unas recomendaciones prácticas para fortalecer vuestra autoestima.

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1. Reconoce por igual tus capacidades y tus limitaciones. No desestimes nada. A menudo se da más importancia a los aspectos negativos y se minimiza los positivos. En personas con baja autoestima suele ser así. Todo es importante y todo eres tú, valórate en conjunto. Seguro que sales ganando. Aprende a quererte y darás lo mejor de ti.

2. Revisa tu autodiálogo. Si quieres sentirte bien empieza por hablarte bien y no machacarte cuando las cosas no salen como esperabas. Al igual que cuando un compañero tuyo tropieza tu le animas y le ayudas, cuando eres tú también tienes que hacerlo. Lo necesitas para sentirte mejor. Si tienes algo que reprocharte haz críticas constructivas.

3. Supérate a ti mismo y no te compares con los otros. A menudo nos medimos con los demás y, casualmente, siempre con aspectos en los que ellos destacan. De esta forma difícilmente estamos valorándonos adecuadamente. Todos somos diferentes. Si quieres sentirte bien contigo mismo valora lo que tienes y lo que logras con tu esfuerzo y olvídate de lo que tiene o hace el resto. Sólo te distraerá.

4. Valora tus progresos por pequeños que sean. Cuando uno no siempre evoluciona como le gustaría puede que acabe no valorando nada y esto acaba repercutiendo en su autoconcepto. Tener en cuenta los recursos de los que se parte (nivel, tiempo u otras condiciones personales), medir los progresos y reconocerlos te ayudará a reforzar tus avances y a sentirte mejor contigo mismo. Recuerda que no siempre puedes mejorar al mismo ritmo. Se trata de que cuando percibas un estancamiento te plantees cómo puedes superar ese escalón y avanzar. Reforzarás tus puntos fuertes.

5. Planifica y anticipa dificultades. Establecerse objetivos a corto, medio y largo plazo adecuadamente de una forma realista contribuirá a que logres lo que ansias y de esta forma sentirás la gratificación y la recompensa de hacer un buen trabajo. ¡No hay nada más reconfortante para nuestra autoestima que superar retos difíciles!

6. Ante el error plantea soluciones realistas. Al tropezarte o encallarte puede que aparezcan dudas, sentimientos de inseguridad e impotencia. Es normal. Si tu discurso se centra en el error la frustración afectará a tu ego. En cambio si integras los errores como parte del aprendizaje tu vivencia será muy diferente, más constructiva. Si hay algo que no te gusta de ti, evalúa que puedes hacer para cambiarlo, diseña un plan de acción y a por ello.

7. Mantén una actitud positiva. La actitud lo es todo. En función de cómo integres tus experiencias y vivencias con la bicicleta tendrás sensaciones más o menos agradables que te facilitaran u obstaculizaran tu evolución. Para sentirte bien tendrás que ser optimista, no es necesario pintarse el mundo de rosa. Creer en ti, aceptar lo que te sucede, ser resolutivo y ver los acontecimientos como oportunidades para crecer, facilitaran que tu autoestima se mantenga en un buen estado. No es lo mismo sentirse víctima de la mala suerte o ser negativo que responsabilizarse de lo que a uno le pasa y aprovechar las ocasiones para mejorar.

8. Proporciona tus emociones. Estas pueden jugarte malas pasadas en ocasiones. Aprende a identificarlas y a evaluar si son proporcionadas. A menudo estas nos controlan en lugar de nosotros a ellas. Por ejemplo, cuando respondes de forma desproporcionada a una situación. Cuando pase, respira, piensa cómo te sientes, evalúa la situación y decide la mejor forma de responder. Confrontar tus emociones, cuando estas son desmesuradas, contribuye a que tengas un mayor control sobre tus actos. Necesitamos ser dueños de nuestra vida para sentirnos bien.

Entrena tu mente… & ¡Be Positive!